El tema de la naturaleza en la ciudad ocupa hoy en día un lugar central en las políticas de conservación: el espacio urbano ya no es un ángulo muerto, sino una palanca importante para implementar los objetivos mundiales en materia de biodiversidad y salud. Esta dinámica se tradujo de manera concreta el 10 de septiembre de 2025, cuando París recibió a una importante delegación de Wildlife Trusts, organización miembro de la UICN y actor de referencia en el Reino Unido para la restauración de la naturaleza en las comunidades.

Esta visita, concebida como un momento de aprendizaje colectivo («Ver para creer»), reunió a cerca de 80 representantes de las 46 organizaciones locales Wildlife Trusts, así como de la estructura nacional. El hilo conductor era claro: cómo aplicar eficazmente el objetivo 12 del Marco Mundial para la Diversidad Biológica, que tiene por objeto reforzar los espacios verdes y el urbanismo al servicio del bienestar humano y la biodiversidad. Los debates se centraron en las políticas de reverdecimiento de París, la desimpermeabilización, la continuidad ecológica y, en términos más generales, la integración de la naturaleza en la planificación urbana, con una pregunta central: cómo conciliar la densidad, el atractivo, la justicia social y la restauración de la vida, al tiempo que se responde a la intensificación de los impactos climáticos.
Esta secuencia también confirmó que las políticas de naturaleza en la ciudad solo pueden tener éxito si se inscriben en una gobernanza multiactores, que asocie a representantes electos, servicios técnicos, científicos, asociaciones, actores económicos y ciudadanos. Recordé el papel específico de la UICN y la creciente importancia del compromiso de las autoridades locales en esta Unión, que se hizo posible desde el Congreso Mundial de la Naturaleza de Marsella en 2021 y se reforzó en Abu Dabi en 2025 con la adopción de la resolución 8.121 «Reforzar la participación de las autoridades subnacionales en la Unión y a través de ella».
Estos intercambios han demostrado hasta qué punto la cooperación entre territorios es un acelerador decisivo, que permite compartir marcos de acción, comparar indicadores y crear dinámicas de impulso más allá de las fronteras nacionales.


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