En Abu Dabi, hemos querido convertir la igualdad de género en un tema plenamente político, en el sentido más operativo del término: porque una conservación eficaz depende de la calidad de la gobernanza, del acceso a las responsabilidades y de la capacidad de incluir a quienes aportan soluciones sobre el terreno. Con demasiada frecuencia, la igualdad se trata como un tema «secundario». Sin embargo, en un contexto de crisis entrelazadas, privarse de la mitad del talento, los conocimientos y el liderazgo no solo es injusto, sino también ineficaz.
La UICN cuenta, en este sentido, con una señal institucional poco común: es una de las pocas organizaciones en las que, simultáneamente, la Presidencia y la Dirección general están a cargo de mujeres. Esta realidad merece ser destacada, no como una excepción, sino como una palanca de transformación interna. Una gobernanza creíble en materia de biodiversidad y clima requiere una gobernanza creíble en materia de inclusión, representación y acceso a las responsabilidades.

Con esta perspectiva en mente, organizamos en el Pabellón de Francia un evento específico titulado «Mujer. Naturaleza. Futuro. Integrar la igualdad de género en las políticas de conservación», concebido como un espacio de diálogo estratégico y operativo. El punto de partida era claro: las mujeres son actores clave en la gobernanza medioambiental a escala mundial, pero siguen enfrentándose a obstáculos estructurales para acceder a los procesos de toma de decisiones, los mecanismos de financiación y los mecanismos de aplicación en materia de biodiversidad.

El objetivo de esta sesión era doble: visibilizar las desigualdades persistentes en el ámbito de la conservación —en materia de representación, seguridad, reconocimiento y acceso a los recursos— e identificar estrategias concretas para eliminar estos obstáculos dentro de la UICN. Debatimos sobre medidas muy prácticas: mejorar las condiciones de participación en los espacios de gobernanza, reforzar el papel de las mujeres en el diseño de proyectos, hacer que el acceso a la financiación sea más directo y transparente, sistematizar los indicadores y los datos desglosados, y difundir herramientas que permitan a las organizaciones miembros integrar la igualdad de género en sus programas y normas. En el fondo, el objetivo es sencillo: hacer de la igualdad un factor de rendimiento de la conservación, y no un tema que se trate al margen del resto.
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