En el Pabellón de la Naturaleza Positiva tuve el placer de recibir a representantes de los gobiernos locales miembros de la UICN, como el gobierno de Cataluña, les ciudades de Paris y Marsella, las regiones de Isla de Francia y Sur, para llevar a cabo un diálogo sobre su análisis del cuadro mundial para la biodiversidad. Tener una visión de 2050 para las ciudades y regiones significa encontrar la manera en que el mundo urbano viva en armonía con la naturaleza.

Actualmente nos enfrentamos a un reto importante para las autoridades locales.

  • Las zonas urbanas bien gestionadas pueden albergar una rica biodiversidad, pero la urbanización sigue siendo la 3ª amenaza más citada para la extinción de especies de la Lista Roja de la UICN.
  • La exposición a la naturaleza puede tener importantes beneficios para la salud física y mental. Sin embargo, los actuales modelos de urbanización agravan las desigualdades sociales y debilitan en general los vínculos entre las personas y la naturaleza.
  • Las infraestructuras verdes y azules pueden mejorar la habitabilidad y la resiliencia de las ciudades, pero los sistemas urbanos siguen siendo muy vulnerables a los riesgos climáticos y de catástrofes.
  • Las ciudades son motores de innovación y prosperidad económica, pero su huella ecológica puede ser muchas veces mayor que su superficie urbana física.

El desarrollo de las ciudades y regiones determinará en gran medida el destino de nuestro planeta y sus habitantes.

Si bien no todos los 22 objetivos que especifican las medidas que deben aplicarse sobre los factores directos e indirectos de la pérdida de la biodiversidad están encaminados a los territorios locales, un gran número de estos les afectan y conciernen directamente. Las 3 categorías principales de estos objetivos demuestran la integración y aplicabilidad en el ámbito local, a través de: la reducción de las amenazas a la biodiversidad, la satisfacción de las necesidades de la población mediante el uso sostenible y el reparto de beneficios, herramientas y soluciones para la aplicación e integración.

En este contexto, los gobiernos subnacionales recordaron su compromiso y sus planes de acción para los objetivos relativos a:

  • Aumentar la superficie de acceso a espacios verdes y azules (objetivo 12)
  • Integrar los objetivos de preservación de la biodiversidad en las políticas de apoyo a la transición ecológica como prioridad a través de una ordenación territorial ambiciosa (objetivo 1).
  • Restaurar los ecosistemas terrestres y marinos degradados con una meta cuantificada (20%, 30% o al menos 1.000 millones de hectáreas) (objetivo 2).
  • Proteger zonas terrestres y marinas (objetivo 3)
  • Reducir los efectos del cambio climático y mejorar la resiliencia mediante soluciones basadas en la naturaleza (meta 8)

Y, por último, para alcanzar estos objetivos, la necesaria integración de los valores de la biodiversidad en los procesos decisorios previos (meta 14)

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